El film francés “Dos personas intercambiando saliva” tiene a Kreimer como una de sus productoras. Empató con «Los cantantes» en la misma categoría.
La productora argentina Violeta Kreimer ganó el premio Oscar a Mejor cortometraje de ficción por el corto francés Two People Exchanging Saliva(en español, Dos personas intercambiando saliva; en francés, Deux personnes échangeant de la salive), dirigido por Alexandre Singh y Natalie Musteata.
Fue la única terna de la noche en la que hubo dos ganadores. Es decir, un empate. También ganó la estatuilla el corto The singers (es español, Los cantantes) dirigido por Sam Davis.
La historia del cortometraje producido por Kreimer se ambienta en una París distópica, el cortometraje propone una sátira surrealista donde besarse es un crimen penado con la muerte y la violencia física funciona como moneda de cambio social, una premisa provocadora que le dio un tono singular dentro de la categoría.
La productora nació en Vicente López y vive en París desde los 20 años, estudió en el Liceo Francés y estudió la carrera de Ciencias Políticas que luego culminó en Francia. El cortometraje, que lleva un inconfundible sello latinoamericano, ya ha recorrido 70 festivales internacionales y obtenido 20 premios.
Antes de abocarse de lleno al cine, trabajó once años en arte contemporáneo, primero en el ámbito fotográfico y luego dirigiendo el taller del artista Xavier Veilhan, representante francés en la Bienal de Venecia 2017. Tras esa experiencia fundó la productora Misia Films junto a la italiana Valentina Merli, justo cuando comenzaba la pandemia de covid-19.
Cómo se gestó el proyecto que le valió un Oscar
“El proyecto empezó siendo una serie que era al principio filmar dentro de las galerías cerradas… Cuando terminó el covid, quisimos seguir y comenzamos a filmar de noche. La serie existe y está online”, relató Kreimer.
En ese proceso se sumaron el artista Alexandre Singh y la curadora Natalie Musteata, quienes desde hacía tiempo buscaban una oportunidad de colaboración. El acceso a espacios como las Galerías Lafayette se tradujo en una oportunidad única para desarrollar el germen del actual cortometraje.





